En Malpartida de Cáceres encontramos Los Barruecos, una formación granítica espectacular y un paisaje rebosante de testimonios arqueológicos, antropológicos e históricos. Pero el Espacio Sagrado en esta localidad se extiende mucho más allá de nuestras archiconocidas charcas y peñas silíceas.
Hoy os voy a presentar el Altar Sacro y las tumbas antropomorfas de La Zafrilla, una finca que se ubica al norte de la población, siguiendo el "Camino de las Arenas".
En la foto, el Altar Sacro:
Los pueblos de la antigüedad - que se asentaron en Malpartida desde el neolítico - hicieron del berrocal un lugar sagrado: loca sacra. Las peñas podían convertirse en altares para el sacrificio a las deidades, los batolitos en escenarios para rituales y festividades, las rocas albergar a los dioses protectores (el numen loci).
Los grabados y pinturas rupestres y los altares en la roca que se encuentran diseminados por todo el área de Malpartida, así parece demostrarlo. Y las cruces que se grababan en las peñas vinculadas a los rituales paganos también reflejan la preocupación de la Iglesia Católica por unas creencias populares que no eran capaces de erradicar.
Escribía Mircea Eliade que "para el hombre, desde la prehistoria, la naturaleza está cargada de un valor religioso. La tierra se presenta como la madre y nodriza universal y lo natural está unido a lo sobrenatural" (en Historia de las Ideas Religiosas).
Vamos con nuestro Altar. Aquí podéis ver una peña con una orientación este-oeste, que mide 242 cm de alto X 140 cm. de largo y de forma trapezoidal. Y lo más llamativo: presenta cuatro escalones perfectamente tallados y una cubeta rectangular.
En esta ampliación podéis ver mejor los peldaños y la cubeta.
Los peldaños o escalones permitían acceder al ara (el altar, propiamente) en la parte superior, donde los animales serían sacrificados en el marco de un ritual, seguido, probablemente, de un banquete comunal (ágape). Las vísceras de la víctima propiciatoria se depositarían en la cubeta rectangular y, mediante el orificio excavado en la misma, se evacuaría la sangre. También podrían realizarse abluciones purificadoras con el agua.
En la siguiente foto os he señalado, en rojo, los escalones (desde esta perspectiva se pueden ver tres), con un círculo rojo el orificio de salida de la cubeta y, con un recuadro blanco, el ara.
Y aquí, la cubeta y su orificio, vista desde arriba.
La realización de sacrificios animales era usual en la religión antigua, desde los judíos hasta los romanos. Los propios cristianos conservan una memoria simbólica de ese sacrificio propiciatorio (es decir, que buscaba atraerse el favor de los dioses): Jesús es el "cordero ofrecido a Dios" (Agnus Dei) para obtener la salvación y en cada misa católica se representa dicho sacrificio: la hostia (el cuerpo) y el vino (la sangre) consagrados.
Hasta la llegada de los romanos y sus templos, los pueblos lusitanos y celtíberos hacían de las rocas al aire libre sus altares: excavaban escaleras para facilitar el acceso a su superficie, aplanaban ésta, podían establecer canales de desagüe... En Los Barruecos tenemos varios posibles altares pero, en mi opinión, éste es uno de los más bonitos y significativos.
¿De qué época estamos hablando? Ah. Eso es más complejo, porque aquí no hay restos que podamos datar con facilidad (la roca, claro, no nos vale). En todo caso, se ha propuesto su uso como espacio sagrado desde, como mínimo, la II Edad del Hierro, aunque hay autores que defienden una cronología anterior.
Una cruz en la base de la escalinata es indicio de que el culto debió extenderse hasta la Alta Edad Media, provocando la intervención de la Iglesia para erradicarlo (cristianizando la peña). Al menos, no la destruyó, como por desgracia ocurrió en otros casos.
También apuntaré que varios historiadores y arqueólogos piensan que fue aquí - o en un entorno próximo - donde se hallaron las estatuas de la cabritilla, ex-votos realizados en ofrenda a la diosa lusitana y celtíbera Ataegina (Dea Sancta Adaegina Turibragensi, que los romanos identificaron con Proserpina) y que han sido datadas entre el siglo I y el siglo II d.C. No obstante, el lugar exacto de hallazgo de estos ex-votos sigue siendo incierto.
Ataegina, Diosa Madre de la muerte y la resurrección, deidad telúrica a la que se han consagrado numerosos altares en Extremadura. El nuestro, tal vez sea uno de ellos.
Aquí, os presento el altar visto "desde atrás".
En esta misma finca podemos encontrar numerosas tumbas excavadas en el granito, algunas de ellas en muy mal estado. No debemos pensar que estas sepulturas o cistas deben estar relacionadas con el altar: son muy posteriores, de finales de la época romana o, más probablemente, de época alto-medieval.
Las que os presento a continuación están cerca del ara, como ésta:
Aquí podéis ver dos (probablemente tres, aunque una de ellas destruida) formando un conjunto.
Podemos ver catalogado el lugar como necrópolis de La Zafrilla aunque se trata de sepulturas dispersas que no formaban una sola agrupación. No obstante, no se puede descartar que hubiera muchas más tumbas, que fueron desapareciendo a lo largo de los siglos siguientes.
Un poco más alejado del altar descubrimos más sepulturas:
Como en todas las de Los Barruecos y Malpartida, han desaparecido las losas de cubrición y, por supuesto, están vacías y expoliadas, lo que dificulta su datación. Una característica que podemos hacer extensible a las numerosas sepulturas graníticas que se encuentran en la provincia de Cáceres.
Yo creo que, en ese hueco abierto, probablemente habría otras cistas. Ahora, solo vemos una, muy notable.
En Malpartida, como habéis podido comprobar, hay historia y arqueología más allá de Los Barruecos y este loca sacra bien merece una visita.
Coordenada UTM: 29N 714504/4371637
Para saber más sobre el Berrocal Sagrado:
Proyecto Piedras Sacras de Extremadura, pinchando aquí















