domingo, 11 de febrero de 2024

EL VUELO DE LAS GRULLAS (y de otros pájaros)

El final del otoño es la época propicia para disfrutar en Extremadura de un espectáculo único: el vuelo de las grullas

La tradición indica que, pasado el Puente del Pilar, ya podemos escuchar sus inconfundibles graznidos: es el momento de salir al campo, coger un prismático o una cámara (y aún sin ellos) y dejarse arrastrar por sus danzas y movimientos en el cielo.

Las fotos de esta entradas están todas tomadas en los llanos de Cáceres, en dirección a Badajoz, cerca del ecoparque: un paisaje de dehesa extremeña.


Las grullas se desplazan diariamente desde sus zonas de alimentación hasta sus dormideros y la dehesa y los llanos cacereños son para estas magníficas aves un lugar propicio para ambas cosas.


Siempre vuelan en grupos y sus formaciones en V son una de sus características más llamativas. Aquí podéis ver una:


Las grullas duermen de pie y, entre los árboles, forman una tribu cohesionada. Verlas ahí, en tierra, es otro de los regalos que nos hace esta tierra nuestra:

Como escribía Marcelino Cardalliaguet hace unos años, Extremadura acoge una de las mayores concentraciones de grullas durante el otoño y el invierno, una riqueza que debemos preservar y proteger.

Aves extraordinarias, de gran envergadura y esbeltas, al salir al campo conviene abrir bien los ojos y, sobre todo, estar atentos a sus graznidos, que revelan su presencia. Es entonces cuando puedes llevarte una sorpresa y captarlas mientras avanzan entre arbustos y encinas:


Vienen de las zonas pantanosas del norte europeo, de Suecia, Noruega, Polonia o Finlandia y llegan a nuestra península en busca de un invierno más suave y favorable para ellas. La llamada grulla común (grus grus) sigue la ruta de occidente para arribar hasta aquí: más de 4.000 kilómetros.


En el paisaje adehesado encuentran humedad y comida, y, pasado el invierno, regresan a sus lugares de origen.

Pero durante estas salidas no solo vamos a ver grullas: los cielos esconden más maravillas, como estas aves rapaces:


O, ya en Valdesalor, otro lugar interesante para el amante de la ornitología, un cormorán, que pude fotografiar casi de milagro:


O la garza real, otra ave vinculada a Extremadura:



Y por supuesto nuestra cigüeña, pues algunas de ellas deciden quedarse aquí todo el año y no emigrar:


Todo esto y mucho más en los llanos cacereños, en la dehesa del entorno y en el pantano de Valdesalor:

domingo, 4 de febrero de 2024

LA ZAFRILLA DE MALPARTIDA DE CÁCERES: ALTARES RUPESTRES Y TUMBAS

La Zafrilla, en Malpartida de Cáceres, es un complejo arqueológico de especial importante: un lugar privilegiado donde podremos encontrar altares rupestres, tumbas antropomorfas, prensas oleicas y restos  romanos.

En la foto, uno de esos altares de sacrificio, uno especialmente relevante.


Como en toda Malpartida, destaca el relieve silicio: los batolitos graníticos que van jalonando todo el paisaje. Ya hemos explicado en este blog que las formas silíceas son el resultado de distintos procesos geológicos, entre los que destaca la gelifracción: la acción del agua que, al infiltrarse por las grietas de la piedra (diaclasa) y al congelarse, la van horadando y desgastando (a lo largo de cientos de miles de años).


Fruto de este proceso tenemos las llamativas piedras caballeras, como la de esta foto, que parecen a punto de caerse, inestable sobre una plataforma batolítica.


Pero junto a esa piedra caballera, en la base, podéis ver esta especie de trono: no es fruto de la acción de la naturaleza, sino de la del hombre. La piedra ha sido tallada, probablemente para hacer en esa algún ritual.


Todo parece indicar que La Zafrilla fue un espacio sagrado especialmente importante para las poblaciones prerromanas que habitaron aquí desde la Edad del Bronce o del Hierro. Loca sacra, un lugar sagrado, para unas comunidades que celebraban sus rituales al aire libre, en los bosques (aquí hay que imagina, tal vez, un paisaje adehesado en la antigüedad) y que aprovechaban las peñas para tallar en ellas altares donde sacrificar los animales, para buscar la protección de sus deidades




Altares rupestres que también terminarían siendo usados para tareas agrícolas, como su conversión en prensas oleicas o molinos de mano para hacer harina.


Una de esas prensas oleicas, y espectacular, es ésta que podéis ver en las fotos:



A destacar, por ejemplo, su canal de desagüe:


¿De qué fechas estamos hablando? Es difícil saberlo, ya que falta por realizar una completa excavación arqueológica en la zona. Probablemente estemos hablando de un complejo sagrado para los pueblos prerromanos, y sabemos que aquí, ya en época romana, se encontraron las dos cabritillas, exvotos realizados a la diosa vetona-lusitana Ataegina, que Roma identificó con su deidad Proserpina, datadas en el siglo I o II d.C.

Los exvotos revelan que el lugar era importante para las creencias de los habitantes, para sus ritos, que se habían mantenido con los romanos, aunque reinterpretados.

En la foto, una piedra-altar especialmente importante:


Fijaros en ella: es una roca de buen tamaño que ha sido trabajada para hacer de ella un altar donde realizar el sacrificio propiciatorio a los dioses.


En su base, un recipiente rectangular donde se depositaria al animal sacrificado y que incluye un orificio para evacuar la sangre. E igualmente podéis ver los escalones que se tallaron para poder acceder a la parte superior, donde está la mesa de sacrificio.


Los cristianos, con posterioridad, convencidos de que en estas peñas sagradas habitaban los demonios, decidieron "exorcizarla" añadiendo una cruz.



En la foto os he destacado el altar, con el rectángulo negro, y el recipiente y escalones de acceso al altar, con rectángulos rojos.


Los otros elementos que nos encontraremos, y de manera abundante, en el lugar son sus tumbas excavadas en la roca.


Antropomorfas, ovoides y rectangulares, esas son las tres formas dominantes que veremos en estas tumbas.



Ninguna de las tumbas conservan la losa de cubrición y, por supuesto, los cuerpos y posibles ajuares, si los hubo, han desaparecido.




¿Estamos ante un necrópolis? Son numerosas, como también lo son en Los Barruecos y alrededores, así como en Arroyo de la Luz. Pero no parecen formar parte de un cementerio o necrópolis agrupado, sino que se van espaciando por el entorno. No obstante no deberíamos descartar la desaparición de muchas otras a lo largo de los siglos que han transcurrido hasta nuestros días.


Las tumbas ya pertenecen a sociedades de la antigüedad romana tardía o incluso de la alta edad media, cuando la inhumación se extendió en las nuevas sociedades cristianas frente a la incineración dominante entre las poblaciones anteriores.


Esperemos que en el futuro se investigue este complejo arqueológico para desentrañar sus misterios y responder a las muchas preguntas e interrogantes que permanecen.

Coordenadas UTM: 29N 714504/ 4371637