miércoles, 26 de julio de 2023

EN BUSCA DE LA CHORRERA DE HERVÁS

Hoy toca presentar una ruta a uno de los parajes mágicos de Hervás, uno de los pueblos más bonitos de Extremadura: vamos en busca de La Chorrera de Hervás

Nuestro camino a la chorrera incluye un pequeño desvío para acceder a las charcas verdes (que a veces pueden pasar desapercibidas al visitante) cuando volvamos y unas vistas privilegiadas de las sierras de Hervás y del valle del Ambroz. Un balcón desde el que tocar el cielo, como podéis ver en esta primera fotografía.

El diccionario define una chorrera como aquel "lugar por donde cae una pequeña cantidad de agua". Y, de hecho, tenemos abundantes ejemplos de cascadas en nuestra tierra, como La Meancera en El Gasco (Hurdes) o la Cascada del Caozo en Piornal, por citar otras dos muy conocidas. 

Nuestro punto de partida será desde la Plaza del Convento, donde destaca el imponente Convento de los Padres Trinitarios (convertido en Hospedería de Extremadura) y su Iglesia de San Juan Bautista. Fundado en 1664, en pleno barroco, es sin embargo un edificio de claro sabor herreriano.

Dejaremos la plaza y Hervás y encaminaremos hacia el llamado Puente de Hierro, antiguo vestigio del paso del Tren de la Ruta de la Plata, que conectaba Extremadura con Salamanca y el norte y cuyas vías se emplean en la actualidad como vía verde


Si nos situamos en el puente tendremos unas vistas estupendas de las sierras que rodean Hervás, en un lado, y del propio pueblo, en el otro, como veremos al final de este viaje.

Hervás se ubica en la falda de la Sierra de Béjar, dentro del Sistema Central, y esta privilegiada posición le permite disfrutar de un clima continental-mediterráneo de tipo Csa (en la clasificación de Köppen), lo que se traduce en unos veranos relativamente suaves (las noches, en todo caso, frescas) y unas precipitaciones anuales de 1.000 mm. El verde es la tónica dominante en su paisaje, con sus bosques de ribera (como el bosque galería, al que dedicaremos una entrada) o de castaños y de robles, como el que atravesaremos en nuestra subida a La Chorrera.


Pero volvamos a las sierras y a su pico más emblemático: el Pinajarro, a 2.099 m.s.n.m. Una montaña atractiva para quienes quieran hacer montañismo, pero dura. Avisados quedáis.

Nosotros nos quedaremos bastante más abajo, a 1.058 m.s.n.m. pero a cambio podremos disfrutar de una agradable subida, protegidos por la sombra de los castaños y los robles.

El ascenso, una vez dejada a un lado la Presa de Hervás, nos conduce hasta algunas construcciones que revelan el pasado industrial del pueblo, cuando aquí se ubicaba una próspera industria textil. Como curiosidad te apuntaré que Hervás fue una de las primeras localidades extremeñas en tener luz eléctrica  en Extremadura, desde finales del XIX. Una electricidad indispensable para mover la maquinaría de las fábricas textiles.

De hecho, durante nuestro recorrido vamos a descubrir muchas de las infraestructuras de la central de vapor y de la central hidroeléctrica que proporcionó electricidad a Hervás: canales, turbinas y depósitos. 

La parte más dura será la subida de las 33 revueltas: hay que armarse de valor y tomar aire, descansar cuando sea necesario... y seguir. Cuando empecemos esta parte estaremos a solo 2.5 km y apenas nos llevará 15-20 minutos. 

Al final de las 33 revueltas nos espera la Casa de la Luz: ya las hemos superado. Estamos a punto de tocar el cielo. La Casa de la Luz era, y es, una central hidroeléctrica 

A partir de este punto empezaremos a caminar junto al canal que llevaba el agua necesaria para mover sus turbinas y generar electricidad, aquí tenemos una infraestructura datada en 1905.


También a partir de aquí podemos deleitarnos con la visión de las sierras y del valle del Ambroz. 



La fauna es otro elemento importante. Cuando la hice pude fotografiar algunos pájaros, como esta cría de Rabilargo.



Y aunque el objetivo es alcanzar La Chorrera, solo por llegar a este mirador sobre las sierras de Hervás merece la pena hacer la ruta, el ascenso o las 33 revueltas.


Al fondo podemos ver el pueblo y la Presa que lo abastece de agua (una de ellas).





Pero hay que seguir, y continuaremos por el sendero que discurre junto al canal de agua. En muchos de sus tramos puedes observar su sistema de presas. 


Y el bosque que nos rodea... ¡Este bosque acogedor, verde, de buena sombra!


Por fin vislumbramos un nuevo "balcón": ya llegamos a La Chorrera. Es la meta, el destino buscado.


¡La Chorrera! Una cascada de agua situada junto al nacimiento del río Ambroz, en las faldas del pico Pinajarro.


El salto del agua tiene unos 15 metros y las aguas caen en una poza, desde donde irán fluyendo lentamente hacia Hervás. Agua fría, muy fría. Limpia y transparente. 





Tocar volver por el mismo camino, descender las 33 revueltas y, situados junto al cartel que nos indicaba la subida a La Chorrera... tomar el camino de la derecha. Nos vamos a desviar para alcanzar las charcas verdes. Merece la pena.

Para llegar a ellas pasaremos junto a unas impresionantes tuberías que descienden desde la Casa de la Luz.


Las charcas verdes son un conjunto de pozas y charcas donde poder refrescarse y disfrutar del arrullo del agua, discurriendo entre las rocas.  




En las proximidades también encontraremos antiguos restos de la actividad agraria de la zona.


Ya si, otra vez el camino de retorno. Y, una vez situados junto al Puente de Hierro, es un buen momento para disfrutar de las vistas de Hervás.


Uno de los pueblos más bonitos de Extremadura, cuando no el más bonito.


La ruta la puedes ver aquí y seguirla en el QR.


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