Hoy toca presentar una ruta a uno de los parajes mágicos de Hervás, uno de los pueblos más bonitos de Extremadura: vamos en busca de La Chorrera de Hervás.
Nuestro camino a la chorrera incluye un pequeño desvío para acceder a las charcas verdes (que a veces pueden pasar desapercibidas al visitante) cuando volvamos y unas vistas privilegiadas de las sierras de Hervás y del valle del Ambroz. Un balcón desde el que tocar el cielo, como podéis ver en esta primera fotografía.
El diccionario define una chorrera como aquel "lugar por donde cae una pequeña cantidad de agua". Y, de hecho, tenemos abundantes ejemplos de cascadas en nuestra tierra, como La Meancera en El Gasco (Hurdes) o la Cascada del Caozo en Piornal, por citar otras dos muy conocidas.
Nuestro punto de partida será desde la Plaza del Convento, donde destaca el imponente Convento de los Padres Trinitarios (convertido en Hospedería de Extremadura) y su Iglesia de San Juan Bautista. Fundado en 1664, en pleno barroco, es sin embargo un edificio de claro sabor herreriano.
Dejaremos la plaza y Hervás y encaminaremos hacia el llamado Puente de Hierro, antiguo vestigio del paso del Tren de la Ruta de la Plata, que conectaba Extremadura con Salamanca y el norte y cuyas vías se emplean en la actualidad como vía verde.
Nosotros nos quedaremos bastante más abajo, a 1.058 m.s.n.m. pero a cambio podremos disfrutar de una agradable subida, protegidos por la sombra de los castaños y los robles.
El ascenso, una vez dejada a un lado la Presa de Hervás, nos conduce hasta algunas construcciones que revelan el pasado industrial del pueblo, cuando aquí se ubicaba una próspera industria textil. Como curiosidad te apuntaré que Hervás fue una de las primeras localidades extremeñas en tener luz eléctrica en Extremadura, desde finales del XIX. Una electricidad indispensable para mover la maquinaría de las fábricas textiles.
De hecho, durante nuestro recorrido vamos a descubrir muchas de las infraestructuras de la central de vapor y de la central hidroeléctrica que proporcionó electricidad a Hervás: canales, turbinas y depósitos.
La parte más dura será la subida de las 33 revueltas: hay que armarse de valor y tomar aire, descansar cuando sea necesario... y seguir. Cuando empecemos esta parte estaremos a solo 2.5 km y apenas nos llevará 15-20 minutos.
Al final de las 33 revueltas nos espera la Casa de la Luz: ya las hemos superado. Estamos a punto de tocar el cielo. La Casa de la Luz era, y es, una central hidroeléctrica
A partir de este punto empezaremos a caminar junto al canal que llevaba el agua necesaria para mover sus turbinas y generar electricidad, aquí tenemos una infraestructura datada en 1905.
Pero hay que seguir, y continuaremos por el sendero que discurre junto al canal de agua. En muchos de sus tramos puedes observar su sistema de presas.
Y el bosque que nos rodea... ¡Este bosque acogedor, verde, de buena sombra!


































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