domingo, 28 de mayo de 2023

ERMITAS DE LA PERIFERIA CACEREÑA: SANTA LUCÍA

En la periferia cacereña, entre el Cerro de Romanos y el Cerro Arropé, podemos encontrar varias ermitas que concitaron una notable devoción en el pasado: la de Santa Ana (dentro del actual CIMOV); la de San Benito (en la urbanización Ceres Golf); la de Santa Olalla (en una finca particular) y la de Santa Lucía (en el alcor del mismo nombre).

De la ermita de Santa Lucía te hablaré hoy aquí.

El paseo hasta la ermita de Santa Lucía es agradable y hasta lo podemos ampliar para visitar también la de San Benito y regresar por las Minas de Moret; no obstante en esta entrada me limitaré a daros datos exclusivos de este notable y precioso edificio religioso. 

En sus Noticias Históricas de Cáceres escribía Simón Benito Boxoyo que la Ermita de Santa Lucía es de corta extensión y en su portal hai varios escudos de armas de los Ovandos, Pereiros y otros. 

Y para ser más exactos, y de izquierda a derecha, de los Ovando, Mogollón y Pereros, notables familias de la aristocracia cacereña que tienen sus casas-palacios en la parte antigua de la ciudad.


El inicio de nuestra ruta parte desde el barrio minero de Moret en Aldea Moret; ya en el camino, un desvío nos indica las dos direcciones posibles: hacia la ermita o hacia las ruinas de las minas de fosfatos. 

Las minas nos irán acompañando desde la lejanía a la izquierda del camino, mientras que en el lado derecho podremos ver una torre desmochada que esconde bastante historia: es la Torre de Cuarto Roble, una turris de origen romano a la que se dedicó una entrada en este blog, que puedes leer aquí


También encontraremos en el lado derecho el Cerro de Romanos, que recibió ese nombre por la existencia de una villa romana en sus laderas. Aquel hecho quedó fosilizado en el lenguaje popular. 

Durante la construcción de las vías del ferrocarril de alta velocidad se hallaron restos romanos de esa villa, tal y como puedes leer aquí.


Ya llegamos a la explanada sobre la que se levanta la ermita: un edificio que se ha datado entre el siglo XV y XVI y que es de factura popular. Sencillo, sin grandes alardes constructivos, pero que no quiere dejar de lado la búsqueda de una cierta estética.

Las mejores vistas de Santa Lucía las tendremos desde la arboleda que la rodea y las mejores fechas para visitarla, en primavera, cuando el verde inunda los campos.


La ermita incluía la casa del ermitaño que la guardaba y que hoy se emplea como sacristía. 

Había gran devoción en la ciudad por esta advocación y los libros de cuentas recogen las numerosas limosnas que recibía la ermita por los "milagros" que se le atribuían a la santa. Boxoyo, además, nos indica que la Cofradía de Santa Lucía celebraba annual fiesta el 3º Domingo de Pascua de Resurreccion con mucho concurso.


Consta de una sola nave con cubierta a dos agua, ábside con bóveda ojival estrellada y pórtico. 

El pórtico se levanta sobre escalones de acceso, con dos arcos de medio punto sobre pilares cuadrados y en sus enjutas se labraron los escudos que antes se han mencionado. La espadaña añade un bello toque al conjunto. La verja moderna, eso sí, desmerece a todo el conjunto y lo afea (dicho sea de paso).

El encalado, afortunadamente, se mantiene.


Destaca el ábside poligonal sobre el conjunto, cuya cubierta ojival interior es sostenida por los poderosos contrafuertes que podemos ver en el exterior.


El muro es de mampostería, un material pobre, pero los contrafuertes y los refuerzos en el edificio lo son en sillería. 

Dentro, en lo que se denomina el presbiterio, encontraríamos un retablo barroco de finales del siglo XVII, pero te debo advertir que esta ermita está cerrada, salvo durante el segundo domingo de mayo, cuando se celebra una pequeña romería; un buen momento para visitar Santa Lucía si quieres entrar en su interior.


La ruta la puedes ver aquí, y seguirla abriendo el QR

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