domingo, 9 de abril de 2023

CUANDO SE ABREN LAS JARAS: Primavera en la Sierra de La Mosca

La explosión de la Primavera es espectacular en Extremadura, en nuestra dehesa, en nuestras sierras y valles ,en nuestros campos. Hoy os voy a presentar algunas de las flores que podemos admirar en la cacereña Sierra de La Mosca, "La Montaña".

Y empezamos, claro, por la flor de la jara.


La jara, cuyas flores bien pudieran ser emblema de la vegetación mediterránea y que tan presente está en Extremadura. En nuestro caso, la podemos encontrar por toda la Sierra de la Mosca, junto a los caminos y senderos o entre los encinares y alcornoques, formando parte del sotobosque.

Sobre todo, la jara pringosa - Cistus ladanifer - cuya oleorresina, decía el botánico griego Dioscórides, se podía aprovechar para cicatrizar heridas o, destilada con agua y miel, curar el dolor de oído. El médico castellano Andrés Laguna añadirá que era la base del láudano farmacéutico, empleado para tratar la tos.


Sus flores son blancas, como arrugadas, y encontraremos sobre ellas abundantes insectos en estas fechas.

Esta planta es nativa de la cuenca mediterránea y le gusta los suelos pizarrosos, el clima cálido y seco.



Pero la pringosa no es la única jara que veremos en la Sierra de La Mosca. Aunque menos extendida, también encontraremos la Jara blanca -Cistus albidus - cuya flor nos sorprende con un intenso color rosado.

También le gusta el clima cálido y seco, pero los suelos, calizos. De ahí su menor presencia en una sierra donde domina la cuarcita armoricana.

En la subida hacia la antigua cantera del Portanchito, ya abandonada y cuyos restos ahí quedan, testimonio de que las promesas industriales de "restituir el terreno" jamás se cumplen en esta tierra. podréis encontrar una buena muestra tanto de la jara pringosa como de la más tímida jara blanca.


Nuestro siguiente invitado es un delicado lirio, que hallaremos, sobre todo, en la falda, por ejemplo, en la llamada "trocha" hacia el santuario. 

Moraea sisyrinchium, que, habiendo nacido en el Mediterráneo, ya se ha extendido hasta llegar al Himalaya. 

Un invitado esencial es el cardo borriquero - Onopordum acanthium - especie nativa de la Europa occidental y habitual en los bordes de los caminos. Su nombre latino, onopordum, signitica "pedo de burro" y hacía alusión a la extendida creencia de que, tras ser ingerida por estos cuadrúpedos, provocaba en ellos abundantes ventosidades, relatos que nos transmite Plinio el Viejo en su monumental enciclopedia Historia Natural.


Reconocible es el cantueso o tomillo borriquero - Lavandula stoechas - de fragante olor y bello color azul y que encontraremos asociado a las jaras, al tomillo blanco, formando parte esencial del matorral abierto del bosque mediterráneo. Se usaba en infusiones.

Otra flor olorosa es la Manzanilla hedionda - Anthemis cotula -, cuyo olor algunos consideran desagradable. ¿Quién no ha jugado con su flor, me quiere, no me quiere, me quiere...?

Con pétalos parecidos, pero amarillos, es el crisantemo corona de rey o margarita dorada - Glebionis segetum - aunque he leído que en algunas regiones españolas se llama a esta flor "doblón", por su semejanza a la moneda de oro. 

Bellas son las flores del majuelo o espino albar - Crataegus monogyna - y que, parece, formaba parte de los árboles sagrados de los pueblos célticos. En el folclore gaélico, el espino marca la entrada al mundo feérico, al mundo de las hadas. 

Y es que sus delicadas y bellas flores le dan un aire mágico en primavera.



Sus hojas y sus flores contienen activos que han sido empleados en medicina para tratar las enfermedades cardíacas. 

La hiniesta o retama de tintoreros - Genista hirsuta - destaca por sus infloraciones amarillas. Una rama de genista se plantó Godofredo de Anjou en su casco, a modo de insignia, dando así mote a su linaje: Plantagenet


Nuestro siguiente invitado es el Diente de León - Taraxacum officinale - y que ha tenido un amplio uso en la cocina. Sus flores también se empleaban como ingrediente fundamental para el vino de estío. Estamos ante una planta esencial en la actividad apícola, pues entregan abundante néctar y polen a las abejas que lo visitan.


Muy llamativas son sus semillas, voladoras.

La flor roja de la amapola - Papaver rhoeas - nos llamará la atención en nuestros paseos. Sus hojas y su savia contienen alcaloides sedantes y un consumo excesivo de esta flor provoca dolores de estómago.

Nos vamos ahora con una especie endémica de la Península Ibérica, y más concretamente, de la costa portuguesa, el arbusto Euphorbia pedroi muy llamativo por sus hojas y sus flores. 


No hay muchos en la Sierra de La Mosca, pero si buscamos bien nos encontraremos con este singular árbol, cuyo nombre proviene del rey Juba II de Mauritania, en alusión a su gran vientre (Euphorbus). Una rareza, algo singular y único.



La varita de san José o gamoncillo - Asphodelus fistulosus - es otra especie nativa del Mediterráneo y en el mundo griego estaba relacionado, el asfódelo, con el mundo de los muertos. En el Hades, nos cuenta Homero, estaban los Prados Asfódelos en donde residían las almas de los muertos que no eran acreedoras ni de un gran premio ni de un castigo. 

Y podemos cerrar este breve recorrido por las flores de La Sierra de La Mosca haciendo mención del lupino azul y del brezo o erica.

El lupino azul - Lupinus angustifolius - es otro arbusto cuyo fruto se emplea en la alimentación, y la planta, en la farmacopea, para expulsar a los parásitos del intestino humano.


Las flores rosas de la erica o brezo llaman la atención. En este caso creo que se trata de la erica australis, otra especie endógena que solo encontraremos en España, Portugal y el Norte de Marruecos y que requiere de suelos ácidos.

Y hasta aquí. Disfruta de nuestra sierra, protégela y, cuando te detengas ante sus flores y plantas, cuídalas. No las arranques, deja que vivan y que se reproduzcan.

3 comentarios:

  1. Hola, Víctor.
    Interesantes fotos, sin duda, de las especies vegetales de la Sierra de la Mosca. A ver si se consiguiese su declaración como Paisaje Protegido a pesar de la demora en reconocerlo como tal, que va ya para cuatro años, de la Junta de Extremadura.
    La genista es la especie Genista hirsuta y la euforbia es, en realidad, una madreselva en concreto la especie Lonicera implexa.
    Tus fotos de la jara pringosa son preciosas y si tecleas en Google "Cistus ladanifer subsp. ladanifer var. sanguineus" podrás ver una jara espectacular descubierta en abril de 2021 en la Sierra de Gata (término municipal de Valverde del Fresno) nueva para la Ciencia.

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  2. ...Siguiendo con el Comentario anterior, teclea mejor este texto en Google "Anotaciones a la diversidad de Cistus ladanifer L. (CISTACEAE), en el Norte de Extremadura" para acceder a la extraordinaria jara descubierta en la Sierra de Gata.

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  3. Muchas gracias, Juan. Ya tengo ganas de ir a ver esa jara en la Sierra de Gata ¡qué maravilla!

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