lunes, 10 de abril de 2023

UNA NECRÓPOLIS EN MITAD DE LA DEHESA BOYAL (Arroyo de la Luz)

La dehesa boyal es una propiedad comunal donde los vecinos del pueblo pueden pastorear sus ganados (boyal viene de bueyes), recolectar el corcho de sus alcornoques, aprovechar las setas y recursos naturales del suelo o las charcas y lagunas o simplemente disfrutar del paisaje. En Extremadura todavía conservamos unas cuantas dehesas boyales comunales, que lograron sobrevivir a las fiebres privatizadoras del XIX y el XX.

Nos vamos a situar en una: la Dehesa Boyal de la Luz, gestionada por el ayuntamiento de Arroyo de la Luz. Allí nos espera una necrópolis visigoda formada por varios conjuntos de tumbas excavadas en los batolitos graníticos.

Y mientras llegamos a esta necrópolis, podremos disfrutar de la dehesa extremeña, de sus encinares y alcornocales.


De un bosque abierto transformado por el ser humano y con un triple aprovechamiento: ganadero, agrario y silvopastoril.



También iremos viendo el roquedo silicio que aflora en el terreno y que proporcionará la materia prima  para la creación de las tumbas.


Y de lagunas y charcas que van jalonando el camino, De hecho, nuestra necrópolis se ubica junto a una de estas charcas, llamada "De la Dúa".


Estamos ya en la necrópolis: la localizamos a unos 500 metros de la ermita de la patrona de Arroyo, la Virgen de la Luz, y en las cercanías de la Charca de la Dúa. Situada sobre una pequeña elevación del terreno.

Enseguida nos llama la atención unas tumbas antropomorfas datadas entre el tardorromano y el periodo visigótico (siglos IV y VII). Las monedas y cerámicas rescatadas en el entorno permiten atestiguar esas  fechas.
 

Las tumbas, aunque puedan tener un origen tardorromano, se consideran ya de pleno visigótico y todo parece indicar que hay que ponerlas en relación con las explotaciones agropecuarias y las viviendas existentes en este parajes, de lo que también quedan evidencias. Esrtaríamos ante un cementerio para uso de los moradores del vicus visigodo


¿VicusLos campos de Arroyo de la Luz se ubican junto a los caminos que comunicaban las ciudades de Norba Caesarina y Egitania, las actuales Cáceres e Idanha-a-Velha. Un importante eje comercial en época romana, que se extiende durante la Hispania Visigoda.

En este privilegiado escenario tendrían lugar las lucrativas actividades agropecuarias vinculadas al  vicus visigodo, heredero, sin duda, de las antiguas villas romanas: una explotación de doble uso, ganadero y agrícola, centrada en los cultivos de la tríada mediterránea (cereales, aceite y vid) y el pastoreo de ganado, con una o unas casas principales como centro neurálgico.

Las prensas oleicas y vinícolas del entorno, de las que luego hablaremos, dan buena prueba de esta actividad. 


En nuestra necrópolis va a destacar un primer grupo de ocho tumbas, perfectamente alineadas y que ocupan un lugar central en la elevación del terreno.


Ocho tumbas en las que también se ha  excavado una moldura, lo que acentúa su sobre-elevamiento: tal vez para protegerlas de la lluvia o para encajar las losas de cubrición, que no se han conservado. 



La orientación de estas sepulturas es exclusivamente este-oeste. Los pies del finado se situarían hacia el este.


A continuación tenemos un segundo grupo formado por cuatro tumbas, con distintas orientaciones: dos en dirección este-oeste; otras dos en dirección norte-sur.





Todas las tumbas descritas hasta el momento tienen el tamaño apropiado para un adulto y, como antes apuntaba, debieron estar cubiertas por losas, tal vez de pizarra, o por piedras irregulares y tierra. Cubriciones que no se han conservado, como tampoco lo han hecho los ajuares que debieron hallarse en el interior. Probablemente serían grandes losas horizontales de pizarra, lo que las haría muy atractivas en épocas posteriores para distintos usos agrarios, ganaderos o en las viviendas. Sobre el expolio del ajuar, es lo habitual en todas las tumbas antropomorfas que tenemos en Extremadura.

Por último podemos ver una tumba solitaria situada junto a una base cuadrada, una antigua prensa de aceite o prensa olearia en la que incluso podemos intuir la situación de la antigua rueda.


Esta prensa no es el único testimonio de la actividad económica y agropecuaria que se desarrolló aquí: contamos con otras prensas, bien para aceite o para uva, visibles en los numerosos berrocales graníticos presentes en la dehesa.

Por ejemplo, este bloque donde encontramos lo que también parece una tumba, pero con orificio de desagüe. 


No se puede descartar que, siendo inicialmente una sepultura, tuviera un posterior aprovechamiento agro-industrial. 



Ya fuera  de esta necrópolis encontraremos más tumbas, algunas incluso usadas como abrevaderos de animales, por lo que no se puede descartar que hallan sido desplazadas desde su ubicación original previa. 

Un buen sitio para observarlas es en los alrededores del santuario de la Virgen de la Luz. Aquí tenemos algunas de ellas:




¿Formaban parte todas estas tumbas del mismo cementerio? Se sostienen dos opciones: que estemos ante un único complejo funerario o ante distintas necrópolis sin relación entre ellas.

Tenemos numerosas necrópolis en los berrocales alto-extremeños, pero en Arroyo de la Luz hallamos una que presenta un grupo amplio de sepulturas agrupadas: ocho y cuatro, respectivamente, Lo usual son tumbas individuales, dos como mucho, y separadas entre ellas. 

Tumbas antropomorfas donde se ha tallado un hueco para situar la cabeza del finado, como podéis apreciar en esta foto.


Tenemos, pues, una ruta donde podemos disfrutar de la naturaleza, de la historia y de la arqueología. También de su flora y de su fauna, como de las aves.


Si queréis saber más sobre los restos visigodos en España, pinchad aquí y sobre la Dehesa Boyal de la Luz, aquí.

La ruta la podéis ver aquí y descargarla en el QR


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