jueves, 20 de abril de 2023

PEÑAS RESBALADERAS DE ALDEA MORET, MALPARTIDA Y GARROVILLAS (el berrocal sagrado)

Las peñas resbaladeras las asociamos con juegos de la infancia, con toboganes naturales que aprovechan una superficie lisa y empinada en los batolitos graníticos. Pero estas peñas ocultan otra historia, la de ritos y ceremonias de fecundidad celebrados por los pueblos célticos que habitaron en esta tierra.

Hoy vamos a hablar de tres de estas peñas: la de Cáceres, la de Malpartida y la de Garrovillas, otorgando especial importancia a la peña resbaladera de Aldea Moret, en Cáceres

Esta peña, a la que podemos acceder siguiendo el corredor natural Cáceres-Badajoz, se ubica en la finca Corchuela, muy cerca del cacereño barrio de Aldea Moret. Desde allí podremos ver en sus inmediaciones el Cerro de Romanos o las antiguas minas de fosfato.

En todo este paraje encontraremos batolitos y berrocales graníticos.


Nada más llegar nos llamará la atención la rampa, una inclinación  en la que destaca una acanaladura bien pulida, porque por la misma se han dejado "resbalar" cientos de miles de personas a lo largo de mucho, mucho tiempo.


La inclinación de la rampa debe estar comprendida entre los 25º y los 30º y el recorrido o longitud de la resbaladera también es notable: más de 10 metros por los que deslizarse.


Cuando el sol incide directamente sobre esta acanaladura, brilla, destacando desde lejos. Tiene unos 50 centímetros de ancho


¿Pero por qué hablamos de Peña Resbaladera y rito de la fecundidad? ¿No se trata de un simple lugar de juegos, un tobogán para diversión de los menores?

Bien. Aquí es donde entramos en un terreno fecundo, el de las Peñas Sacras en el mundo prerromano, aunque es importante aclarar que  estamos tratando con sugestivas hipótesis, eso sí, y como toda hipótesis basada en el sistema científico, apoyadas en indicios y evidencias. 

Los pueblos prehistóricos, desde el Neolítico, habían convertido sus berrocales en un escenario sacro, un paisaje mágico donde celebrar ceremonias y rituales. Las pinturas esquemáticas, los grabados rupestres, los escalones tallados en las rocas, junto con lo que nos dicen las fuentes clásicas sobre las creencias de pueblos como el celta ,validan esta suposición. Homero, Aristóteles o Plinio, por ejemplo, recogen la existencia de peñas sacras y los concilios cristianos en la Hispania visigótica condenan, una y otra vez, las prácticas de adoración de las rocas. El concilio de Toledo de 681 condena expresamente a los cultores idolorum, veneratores lapidum, accensores focularum (Canon XI): los que rinden culto a ídolos, los veneradores de piedras y los que hacen fuegos (vinculados a rituales). Una prohibición que se reitera una y otra vez a lo largo de varios siglos, prueba de la pervivencia de estas celebraciones entre la población rural.

El folclore europeo, como recoge Almagro Gorbea en Las "Peñas Sacras" de la Península Ibérica (que podéis leer pinchando aquí), ha fosilizado estos rituales ancestrales, haciéndolos llegar hasta el siglo XIX, fenómeno bien estudiado en Francia.

Las llamadas Peñas Resbaladeras representan el 25% de las peñas sacras estudiadas y se cree que estaban relacionadas con ceremonias para propiciar la fecundidad: las mujeres se dejarían resbalar por las mismas para poder quedar embarazadas, tomando la fuerza vital de la roca. Por esas rampas.


Si nos fuéramos a la peña resbaladera ubicada en Valverde, en Cáceres, junto a la ermita de la Virgen, escucharíamos la creencia popular de que las mujeres estériles pueden quedarse en cinta si se deslizan por ella en el segundo domingo de Pascua y en Usagre, en Badajoz, resbalarse por su refaliza garantiza encontrar novio. Mitos y cuentos rurales que nos conectan con antiquísimos rituales de fecundidad. 

En Extremadura se han documentado más de medio centenar de peñas resbaladeras, que, por razones evidentes, abundan en el paisaje silicio, en nuestro berrocal extremeño. Cáceres cuenta con 35 resbaladeras y Badajoz con 25. El catálogo más reciente ha sido elaborado por Almagro Gorbea, Esteban Ortega, Ramos Rubio y San Macario en Las peñas resbaladeras de Extremadura (que podéis consultar pinchando aquí).

Este juego del resbaladero ha recibido numerosos nombres, desde refalaera hasta rebaliza, predominando resbaladera. Juegos que eran intensos en fechas significativas, como las relacionadas con los solsticios y equinoccios, o con la Pascua o la noche de San Juan, o con la de Todos los Santos.

En la finca donde se ubica la peña de Aldea Moret se celebraba  el Día de Todos los Santos con el encendido de fuegos para espantar las ánimas y asar castañas en los calbotes. El Día de Todos los Santos es la cristianización del Samain del mundo celta. Fechas y ritos que se reinterpretan, pasando de siglo en siglo, de creencia en creencia, de pueblo a pueblo. 


Indicarte, por último, que tal vez tengamos grabados rupestres (cazoletas, fundamentalmente) en la resbaladera de Moret, tal y como se recoge en el blog de Cáceres al Detalle, que puedes leer pinchando aquí

Hemos dicho que hay numerosas peñas resbaladeras en la provincia de Cáceres. Te voy a mostrar otras dos, accesibles desde Cáceres.

Una se sitúa en Malpartida de Cáceres, cerca de la charca de arriba, en Los Barruecos, del que tanto hemos hablado en este blog. 



La resbaladera de Los Barruecos es también notable por los metros por los que podemos deslizarnos, pero también por su inclinación: alcanza los 50º


La acanaladura también revela un uso prolongado en el tiempo, un deslizarse por la rampa durante mucho tiempo.


Más discreta es la Resbaladera de Garrovillas de Alconétar, llamada allí resbalaera



La inclinación de las rampas no alcanza los 20º y la longitud es corta, de unos 2 metros, 


Pero es interesante anotar que aquí no estamos ante una única acanaladura, sino ante varias. Rampas paralelas por las que poder deslizarse.  


La resbalaera se encuentra cerca de las ruinas del convento franciscano de San Antonio de Padua, y también del llamado Pozo del Millón, fuente comunal que los garrovillanos explotaban, sobre todo, en tiempo de sequía. En este mismo blog tienes una ruta senderista que te permite conocer este convento, esta peña y los pinares y almendros de Garrovillas, junto con su plaza, la más bonita de Extremadura.


Como ves, el berrocal sagrado de Extremadura da mucho juego (en todos los sentidos de la palabra): nos permite conectar con la infancia, nos muestra el mundo de las creencias y los ritos de nuestros antepasados, podemos disfrutar de los paisajes, del relieve silicio... Historia, cultura, naturaleza, memoria.

Las peñas sacras extremeñas deben darse a conocer pero, sobre todo, deben protegerse. Hay varios proyectos que buscan poner de relieve este patrimonio arqueológico y natural de nuestra tierra. Uno de ellos lo está elaborando la Red Extremeña de Desarrollo Rural (Redex): Piedras Sacras de Extremadura. 

Puedes acceder a múltiple información sobre el berrocal sagrado pinchando aquí.


De entre toda esa información, te destaco la guía turística para conocer y valorar las piedras sagradas de nuestra tierra. Pincha aquí y llévatela contigo.

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