miércoles, 5 de abril de 2023

POR LAS CHARCAS DE LOS BARRUECOS

De Los Barruecos ya se ha tratado en este blog, un paraje mágico, del que he querido destacar su colonia de cigüeñas, su observatorio solar prehistórico o las características de su paisaje silicio, pero hoy vamos a hablar, de una manera más extensa y completa, de sus lagunas a través de una ruta que permite recorrer, partiendo desde Malpartida de Cáceres, las dos principales charcas: la de los Barruecos de abajo y la de los Barruecos de arriba.


La ruta comienza en el pueblo, siguiendo un camino llamado "de la cigüeña" y que nos conduce directamente a la necrópolis del Corchao, que toma el nombre de un pozo homónimo.


De la necrópolis del Corchao ya hemos hablado aquí, pero baste recordar que estamos ante un conjunto muy notable de, al menos, 22 tumbas de origen altomedieval, excavadas en la roca.



En este necrópolis, y entre los bolos y batolitos graníticos, podremos encontrar aves de todo tipo, como la simpática tarabilla (Saxicola rubicola), que vemos en estas fotos, macho (con el plumaje negro) y hembra 



El sendero de la cigüeña enlaza directamente con el inicio del parque natural de Los Barruecos. Pronto, avanzando por la carretera, nos encontraremos ante el antiguo Lavadero de Lanas, un edificio construido a finales del siglo XVIII por Álvaro de Ulloa y hoy convertido en Museo Vostell. Merece una pena la visita, no solo por la obra de este singular artista, también por el Centro de Interpretación del Comercio Lanero que se encuentra en su interior.


Y entramos ya así en la historia de las charcas. Las tres (hemos mencionado la de abajo y la de arriba, pero hay una tercera, la de Frasco Díaz, que no forma parte de esta ruta) han nacido de la intervención del ser humano.


La charca de abajo se forma en el siglo XVIII con un objetivo: formar parte necesaria del complejo industrial del lavadero de lanas, importante industria que enriqueció Malpartida durante el Siglo de la Ilustración y muy vinculada a la trashumancia.


En el Lavadero llegaron a trabajar hasta 100 operarios en su momento de mayor expansión, a inicios del XIX, y se lavaban más de 80.000 arrobas de lanas destinadas a las industrias textiles ubicadas en la ciudad portuguesa de Covilhã, aunque también llegaban hasta las que estaban situadas en Béjar y Torrejoncillo. 

Esta industria lanera desaparecerá con la irrupción de los tejidos de algodón, a mediados del s. XIX. Aquí tenemos, pues, un vestigio arqueológico de las industrias del pasado. En la foto, el Lavadero de Lanas, desde la charca de abajo.


Esta charca de abajo es la más espectacular. Las Peñas del Tesoro dominan el paraje y encontraremos en su entorno una flora y fauna muy variada. Predominan los arbustos, sobre todo los codesos y la retama blanca, y árboles como alcornoques, piruétanos, almeces, acebuches y sauces. También los encontraremos en el recorrido por la charca de arriba. Entre las aves, la cigüeña, aves rapaces, ánades, garzas reales o el zampullín chico.


Desde esta charca podemos enlazar directamente con la Ruta de los Sentidos, donde encontraremos abundantes vestigios del pasado neolítico y calcolítico. Destacaré, además, los impresionantes bolos graníticos y piedras caballeras, como ésta de la foto. 


Al final de la Ruta de los Sentidos tendremos unas vistas de las trasera de las Peñas del Tesoro, donde se ubican numerosos nidos de las cigüeñas. Recuerda que están criando y que entre febrero y julio hay zonas de Los Barruecos a las que no podemos acceder. Se señalan claramente las rutas alternativas para no perturbar a estas aves mientras están criando.


En el entorno nos vamos a encontrar con los enormes batolitos graníticos, que van jalonando el suelo, y que reciben el significativo nombre de "dorso de ballena". En la foto podéis apreciar el porqué de esa denominación.


Un pequeño desvío nos permite llegar, y descansar, en las Peñas del Sol, antiguo berrocal sagrado, un altar calcolítico en el que destacan sus cazoletas, grabados rupestres. 


Tras una agradable parada, continuamos por el sendero. Las vistas a la laguna o charca de abajo sigue siendo espectacular. Siempre lo es, en cualquier momento del año.


También nos acompañan los bolos y piedras caballeras. Estas dos se encuentran casi al final del camino que culmina en el Molino de la Charca de Arriba.


Ya estamos llegando a la charca de arriba, que se forma en el siglo XVI para uso de un antiguo molino harinero, que hemos dejado atrás.

Esta charca se ha hecho célebre por haber acogido algunas de las más memorables batallas de la serie Juego de Tronos


Unas breves panorámicas de la charca de arriba.



Iremos bordeando esta charca y podremos ascender, por una ruta bien señalizada, hasta un bujío o chozo de notables dimensiones. Es el Bujío de Arriba, refugio de pastores, al que dedicaremos, en otro momento, una entrada específica. El bujío está aposentado sobre un batolito de notables dimensiones.


Desde el bujío podemos acceder a una buena panorámica de las dos charcas. 


Caminando, bordeando, atravesando batolitos, nos encontraremos ante la Peña del Rayo y la Peña Resbaladera. Las piedras o peñas resbaladeras cuentan con una antiquísima tradición que se remonta al neolítico. También de esta peña resbaladera de Los Barruecos hablaremos en su momento, en otra entrada del blog. 


La rampa de la Peña resbaladera. 


Hemos bordeado las dos charcas y nos volveremos a encontrar con la de abajo, con su cola o final. Un lugar donde se produce una notable concentración de fauna avícola.


Es en esta cola de la charca de abajo donde pude fotografiar a esta garza real, aposentada sobre una peña.


Ya salimos del parque, recorriendo el camino de las lanas, hasta regresar al punto de partida. Los batolitos continúan formando parte del paisaje y los encontramos a ambos lados de la carretera. Este de la foto, de hecho, es el batolito que, si lo cruzáramos, nos dejaría otra vez ante la necrópolis del Corchao.


Puedes ver la ruta aquí y seguirla abriendo el QR



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