miércoles, 9 de agosto de 2023

CHARCA DEL BARRUECO DE ABAJO Y EL RATERO. Perderse en Los Barruecos, III

Los Barruecos forman un paisaje donde la fauna, la flora, el roquedo silíceo y el agua se unen para componer una sinfonía visual impactante. Hoy, en este blog, te voy a hablar de una de las charcas que constituyen este paraje declarado Monumento Natural por la Junta de Extremadura en 1996: la Charca del Barrueco de Abajo o, simplemente, la Charca de Abajo.

Y es en esta charca donde puedes encontrar la imagen más icónica del lugar: sus Peñas del Tesoro.

En Los Barruecos vamos a encontrar cuatro charcas principales: 

  • La Charca del Barrueco de Abajo
  • La Charca del Barrueco de Arriba
  • La Charca del Molinillo
  • La Carcha de Frasco Díez
Los cuatro embalses son fruto de la acción del hombre y nacieron entre la Modernidad y la Edad Contemporánea. 

Los primeros embalses construidos fueron los del Molinillo y del Barrueco de Arriba, levantados en el siglo XVI para dar servicio a un molino harinero y a las huertas del entorno. En el siglo XVIII se crea el del Barrueco de Abajo, vinculado a un Lavadero de Lanas y, por último, ya en el siglo XIX, el de Frasco Díez, asociado a un molino. 

En la foto, panorámica de las Peñas del Tesoro.

El río Salor es la principal arteria fluvial que va a aportar agua a nuestras charcas. La de Abajo tiene una superficie total de 18 ha. y es la de mayor tamaño entre las cuatro. También es la que atesora la mayor riqueza natural, geológica y arqueológica: cerca, las peñas de la Tortuga, el Caracol, la Horca, la Seta, La Gárgola... donde encontrar tumbas antropomorfas y pinturas y grabados rupestres; las Peñas del Tesoro; la Peña del Culo y la del Sol, igualmente con grabados rupestres y un poblado neolítico en sus inmediaciones, etc. 

Sin duda nos llamará poderosamente la atención las Peñas del Tesoro:

Es la mole granítica de mayor altura de Los Barruecos, un torreón granítico donde la leyenda dice que se hallaron los dos ex-votos en forma de cabra a la diosa Ataecina, adorada por los lusitanos, carpetanos y celtíberos; diosa de la primavera y de la fertilidad, de los frutos y las cosechas, de la luna y la sanación. Diosa telúrica, es decir, de la tierra, en oposición a las deidades celestes. Tal vez un recuerdo del ancestral culto a la Diosa-Madre. 

No obstante, has de saber que las famosas cabritillas no se encontraron aquí, sino en una finca próxima a Malpartida. Lo que si parece probable es que estemos ante peñas numínicas, es decir, donde los pueblos antiguos creían que vivían los espíritus, tal vez el espíritu protector del poblado (númen) quien guardaba los tesoros y los secretos.


En la foto, otra vista de la Charca de Abajo. 

Enfrente de las Peñas del Tesoro puedes ver un edificio singular, declarado Bien de Interés Cultural o Sitio Histórico: el Lavadero de Lanas, convertido hoy en el Museo Vostell.

Malpartida de Cáceres vivió una edad de oro de la industria textil entre el siglo XVI y el XIX, constituyendo el XVIII y el XIX los siglos culminantes. 

Este Lavadero, levantado por Álvaro de Ulloa, es un complejo industrial inseparable de La Mesta y el ganado trashumante: aquí se realizaban todos los procesos que culminaban con la puesta a punto de la afamada lana merina castellana.

En la foto, puedes ver el muro que permite formar la Charca de Abajo y que articula los distintos edificios y naves del Lavadero, conocido también como El Ratero.

Antes de El Ratero existieron aquí distintos molinos harineros, que fueron reaprovechados. El complejo resultante mereció la aprobación de Pascual Madoz o de Agustín Céan Bermúdez, que lo pusieron como modelo de industria exitosa en Extremadura.

Aquí encontraremos molinos, lavaderos, batanes y naves. Los nombres de los espacios, que se conservan, nos revelan su función: nave del esquileo; del pesaje de la lana; sala de la estiba (almacenamiento); rueda de lavado; sala de calderas...

En la foto puedes ver el edificio de uno de los molinos y lavaderos:

Y su interior.

Hasta 100 personas llegaron a trabajar en el Lavadero de Lanas en el siglo XIX, cuando alcanzó su máxima actividad. Más de 100 operarios que se encargaban de preparar las 80.000 arrobas de lana con destino a las industrias textiles de la portuguesa ciudad de Covilhã (principal destino) o Béjar y Torrejoncillo, en menor medida. Lanas que podían llegar hasta el norte de Europa a través del puerto de Lisboa.

La industria textil del algodón supondrá la quiebra de este sector y el lavadero terminará abandonado en el siglo XX, convertido en establo de ganado, amenazado de ruina total hasta su restauración por la Junta de Extremadura para albergar en sus dependencias la colección de arte de Wolf Vostell, que se enamoró de Los Barruecos.

Paisaje geológico, patrimonio histórico y arqueológico... Y paraíso para la fauna y la flora.

Los Barruecos se ubican en la pseudo-estepa cacereña, un llano donde encontrar aves en peligro de extinción como el sisón, la avutarda o el cernícalo primilla (que también tendrá su colonia más importante en la ciudad monumental de Cáceres).

Las charcas y pozos de Los Barruecos constituyen una isla-refugio para esta fauna: la ya mencionada y a la que podemos añadir las cigüeñas (que anidaran en las peñas de mayor altura), las águilas culebreras, el milano real...

En la foto, las aves cruzando la Charca de Abajo.

Es en la cola de la Charca de Abajo, que desemboca en el camino que nos llevaría hasta la Charca de Arriba, donde encontraremos la mayor explosión aviaria, sobre todo en primavera. 


Por ejemplo, aquí puedes gozar de la esbelta Garza Real, ave de gran tamaño que hace parada en nuestra península de camino al continente africano durante la invernada

Aunque, de todas las aves, el autor de este blog siente especial debilidad por la cigüeña, símbolo de nuestra tierra, de Extremadura. 

Con las cigüeñas sobre las Peñas del Tesoro dejo ya esta entrada dedicada a la Charca de Abajo, no sin antes recordaros que, si vais a Los Barruecos, cuidéis del entorno, protegedlo y no perturbéis a su fauna. 


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