domingo, 27 de agosto de 2023

SUBIDA "AS TORRIS DE XÁLIMA"

La ruta que os presento hoy comienza en uno de los pueblos más bonitos de la Sierra de Gata, San Martín de Trevejo; atravesará por un espectacular bosque de castaños, el castañar de O´Soitu; implicará ascender hasta el Puerto de Santa Clara, que delimita la frontera entre las provincias de Cáceres y Salamanca y, finalmente, nos llevará hasta las espectaculares formaciones graníticas que los mañegus conocen como As Torris de Xálama

En la foto, una panorámica de As Torris, tomada desde uno de los claros del bosque de castaños.


Y en esta otra tenéis el modelado propio del paisaje silíceo de As Torris: las piedras caballeras, los berrocales, los caos de bolas y los tor.


As Torris, Xálima, mañeguO´Soitu... He querido emplear denominaciones propias de un pueblo que preserva una lengua particular, A Fala, aunque con su variante distintiva: el mañegu

A Fala se habla en Valverde do Fresno, As Ellas (Eljas) y San Martín de Trebello - Os tres lugaris - aunque cada localidad tiene sus particularismos: la A Fala de San Martín se conoce como mañegu. Y mañegos/as es el gentilicio de sus habitantes.

Estamos en la Sierra de Gata, en la provincia de Cáceres, y muy cerca de Portugal. Los orígenes del habla que aquí se ha preservado son controvertidos: para algunos filólogos, A Fala es la lengua que hablaban los repobladores leoneses y gallegos que llegaron al Val de Xálima (Valle de Jálama) durante la conquista cristiana del territorio; para otros hay un sustrato prerromano previo y finalmente hay quien defiende que estaríamos ante la influencia de la cercana Portugal. ¿Gallegos, leoneses, portugueses...? En todo caso, A Fala, lengua que pertenece al subgrupo galaico-portugués, es una buena muestra de la riqueza lingüística que podemos encontrar en Extremadura, una diversidad lingüística que entre todos debemos cuidar, preservar y transmitir. 

Volvamos a la ruta senderista.

Ésta se inicia en una de las calles más bonitas de San Martín de Trevejo, la Calli a Ciai (Calle La Ciudad), que nos conduce hasta una de las numerosas fuentes del pueblo, que podéis ver en la foto.


Nuestra ruta es lineal y he observado en wikiloc que muchos senderistas llegan hasta el Puerto de Santa Clara y luego descienden de vuelta al pueblo. Craso error, porque esos nos impediría disfrutar del maravilloso entorno de As Torris. Como podréis comprobar en mi recorrido, yo me interno por este paisaje silíceo y, de no haber realizado la caminata en una semana de ola de calor (lo que me obligó a madrugar para aprovechar el fresco de la mañana), probamente me hubiera atrevido a llegar hasta Eljas. No lo descarto en una próxima visita en otoño.

Durante el ascenso hasta el Puerto de Santa Clara vamos a ir desplazándonos por un notable y muy bien conservado camino de piedra, una calzada romana:


¿Una calzada romana? Conviene matizar. En la memoria ancestral de San Martín siempre se la ha conocido como el camino romano, pero que estemos ante una calzada realizada por los romanos es discutible. Existe cierta tendencia en Extremadura, y en España, a catalogar como romano a toda infraestructura viaria antigua realizada en piedra, pero lo cierto es que durante la Edad Media se hicieron muchos y muy buenos caminos y, probablemente, estemos ante uno de ellos. En mi opinión, es un camino medieval.

En todo caso, una calçada milenaria que estuvo en uso hasta bien entrado el siglo XIX.


La calçada comunicaba San Martín con Salamanca y, hasta la construcción de las modernas carreteras, fue el camino viario empleado para transportar las mercancías.


Algunos tramos pueden estar peor o mejor conservados, pero en general vamos a ir pisando siempre por sus piedras y, sin duda, la conjunción de la calzada con el bosque de castaños es de una belleza indescriptible.


Eso sí: la primera parte es un buen ascenso, entre viñas y olivos. Pero, superado este tramo inicial, el resto es una subida suave, amparados siempre por la protectora sombra del bosque.

Estamos en el Castañar O´Soitu (El Soto) o Castañar de los Ojestos.


Un bosque de origen atlántico que rodea San Martín, inmenso, magnífico. Dominan los castaños, pero veremos también robles, pinares, acebos, avellanos, abedules y otras formaciones arbóreas propias del microclima que domina en el Valle de Jálama.


Elevada humedad y pluviometría, un suelo con una buena y elevada materia orgánica y que retiene bien el agua, una orientación que propia pocas horas de insolación... en definitiva, las condiciones que permiten que aquí se halla preservado un auténtico bosque atlántico.


Respecto al nombre, de los Ojestos, éste hacer referencia a una de las familias del pueblo que aquí tuvo importantes propiedades.


El verde y el frescor, incluso en verano, siempre presente. 


El agua forma parte del entorno e incluso encontraremos alguna fuente donde refrescarnos, si ello fuera necesario.


Pero la joya del castañar son sus dos árboles singulares: Los Abuelos de San Martín.


Dos castaños viejísimos que pertenecían a esa familia de Los Ojestos, de ahí que reciban la denominación de castaños de los Ojestos, o, también, castaños del Cobijo

Las leyendas decían que las castañas del más anciano de los árboles, 600 años de edad, se reservaban para los viajeros. Ese castaño es el que podéis ver en el primer plano de esta foto.


Castanea sativa Miller. Árboles que fueron declarados "singulares de Extremadura" en 2014 y que una discreta valla de madera protege, para impedir que el senderista, por puro desconocimiento, pueda pisar y estropear sus raíces o internarse en su copa. Amigo caminante, disfruta de esta maravilla de la naturaleza, pero hazlo con prudencia y respeto: no te lleves hojas ni ramas, y nunca intentes saltar la valla. Solo así lograremos que sigan añadiendo años a su cómputo y preservarlos para futuras generaciones.


Con una altura de unos 16 metros, el diámetro máximo de su copa puede superar los 17 metros. Uno de los árboles, como podéis ver en esta foto, no se ha desarrollado con normalidad y su tronco está atravesado por las cicatrices. Lo más probable es que durante las cortas de los castaños que lo rodeaban, las ramas lo desgarraran en sus caídas. 


Otro hito importante será El Pontón. Un viejo puente de piedra que permite salvar el Torrente de la Vega. Ya estamos cerca del Puerto de Santa Clara. 


En este último trayecto hacia el Puerto podremos observar llamativos berrocales.


Y, por fin, el Puerto de Santa Clara. 1.027 metros sobre el nivel del mar (San Martín de Trevejo, por cierto, está a 596 m.s.n.m.)


Estamos en el límite exacto entre Salamanca y Cáceres y un letrero nos indica los dos caminos a seguir: volver al pueblo, a San Martín, o iniciar el Camino del Puerto que nos llevaría hasta Eljas, a 7.9 kilómetros de distancia, atravesando por el Cancho Peñaflor, el Cancho del Cuervo y las Torres de Hernán o Fernán Centeno, As Torris.

Como antes he indicado, muchos regresan, perdiéndose unas vistas espectaculares. Conviene, pues, que te adentres, siquiera brevemente, por el camino del Cancho Peñaflor

A un lado, en la foto, a la izquierda, el Monte Jálama (1461 m.s.n.m) y el bosque de castaños que hemos estado recorriendo.


Al otro, As Torris. Un bello paisaje silíceo.


Y, siempre, la panorámica del Val de Xálima



Incluso puede salirte al paso la fauna del lugar, como este cervatillo que me pilló por sorpresa... aunque pude tomarle una foto.


As Torris de Xálima o, simplemente As Torris, nos presenta todas las formaciones que asociamos al roquedo silíceo, desde piedras caballeras hasta los bolos y pedrizas.




De regreso al Puerto, recorreremos el mismo camino para descender hasta San Martín de Trevejo y disfrutar así, una vez más, de los hitos más importantes de la ruta: el bosque, las fuentes, las panorámicas, los abuelos...

Y, además, tendremos las mejores vistas de uno de los pueblos más bonitos de España..


Puedes ver aquí la ruta, y seguirla a través de wikiloc, en el QR.






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