En la Sierra de la Mosca encontramos varios chozos, algunos en un estado de ruina casi total. Pero el que os presento hoy se halla en perfecto estado y goza de una excelente salud (al menos, por el momento).
Lo podéis localizar en la umbría de la Sierra, cerca de la vieja mina abandonada de San José de Valdeflores, sobre un promontorio que domina el valle de Valdeflores y relativamente próximo a la mal llamada Casa del Miedo, objeto de una leyenda urbana de la que hablaremos en otra ocasión.
Nuestro chozo es éste:
Chozo, choza, bujío, bohío... Podéis utilizar la denominación que prefiráis. Yo mismo suelo oscilar entre chozo y bujío.
Estamos ante una construcción vernácula o tradicional, un refugio para uso de pastores y agricultores, que pernoctaban o descansaban en él durante las labores propias del trabajo del campesino. También servían para guardar los aperos de trabajo. Y se alzaban sobre cualquier tipo de terreno: en zonas montañosas (como es el caso del que nos ocupa), en los llanos, en la dehesa... por toda Extremadura.
Fíjate en su estructura: circular y con falsa cúpula, que se va formando por la aproximación de hiladas de piedra. Y observa también el material constructivo: piedra cuarcítica y pizarra.
Estos materiales y esta estructura permite que podamos catalogar a este chozo como de tipo III.
Y es que, amigo lector, hay cuatro grandes tipos de chozos en Extremadura:
- Tipo I: realizado por completo con materiales vegetales.
- Tipo II: las paredes son de piedra y la cubierta es vegetal.
- Tipo III: realizado por completo con piedras, tanto las paredes como la cubierta.
- Tipo IV: las paredes son de piedra y la techumbre de tejas.
Los chozos de tipo III son los más abundantes en Extremadura.
Una características esencial del chozo (y de la arquitectura vernácula) es el uso de materiales constructivos accesibles en el entorno y que no exigían complicadas labores de traslado. Que nuestro chozo sea de piedra no es casual: la cuarcita armoricana, un material duro y resistente, constituye el grueso de la Sierra de la Mosca, una estructura geológica que sobresale sobre un terreno pizarroso.
Otro elemento que puedes ver en el chozo es la cal: las paredes estarían totalmente encaladas en su origen, quedando en la actualidad restos de la misma.
La cal es otro material abundante en Cáceres, una ciudad que contó con numerosos hornos de cal en activo hasta mediados del siglo XX. Las paredes encaladas protegían las casas de la lluvia y las inclemencias del tiempo, pero también de la contaminación, el ozono o los rayos UV.
¿Quiénes construían estos chozos? Pues probablemente los propios pastores, o, en todo caso,
alarifes especializados en la labra de la piedra, la técnica
de la piedra seca y/o los cerramientos por falsa cúpula. Sobre la técnica de la piedra seca puedes leer más
pinchando aquí.
Los chozos se documentan ya en las sociedades neolíticas y formaron parte de nuestro paisanaje hasta bien entrado el siglo XX, en una tierra, la extremeña, donde la agricultura y la ganadería fueron un sector económico predominante.
En la Sierra de La Mosca tienes un buen ejemplo de esta arquitectura ancestral, un testigo que, esperemos, pueda seguir resistiendo el paso del tiempo y el del hombre.
Para saber más de los chozos en Extremadura, te recomiendo este artículo de José Luis Martín Galindo, "Los chozos extremeños: referente histórico y recurso socio-cultural para el futuro" que puedes leer
pinchando aquí.
Y en Wikiloc tengo una ruta por la Sierra de la Mosca que incluye el chozo - es el punto que señalo en el mapa - y que puedes seguir abriendo el QR.
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