martes, 29 de agosto de 2023

LA VILLA Y NECRÓPOLIS ¿ROMANA? DE LOS BARRUECOS

Los Barruecos contienen numerosos tesoros: tanto naturales, como geológicos y arqueológicos. Tesoros que se han tratado en distintas entradas en este blog.

Bien podemos decir que Naturaleza, Historia y Arte se han conjugado en este paraje prodigioso para maravillarnos, un entorno que tenemos a solo unos pocos kilómetros de Cáceres. 

De entre esos tesoros, hoy os voy a hablar de la villa romana y su necrópolis ¿romana? que se encuentra próxima al "Sendero de los Sentidos". 

Una villa y necrópolis donde encontraremos curiosas tumbas geminadas excavadas directamente en la roca, como la que podéis ver en esta foto:


He puesto "villa" en singular, pero probablemente habría varias en la zona. Y es que Los Barruecos estuvieron ocupados por asentamientos humanos desde la prehistoria (ahí tenemos las pinturas y grabados rupestres asociados a comunidades agrícolas y ganaderas de las edades de los metales, o el poblado neolítico documentado cerca de las Peñas del Tesoro).

La fundación de nuestra villa se ha fechado entre los años 70 y 60 antes de la era presente y estaría asociada a la colonia ubicada en Norba Caesarina (Cáceres).

No conviene esperar llamativos restos arqueológicos, e incluso para el profano puede ser difícil distinguir una roca de, sin ir más lejos, una pilastra.

Podéis ver una en el recuadro en rojo, en esta foto:


Y por todo el entorno hay pilastras, restos de cerámicas, tégulas (tejas) y distintas estructuras asociadas a una explotación agro-ganadera de las dimensiones e importancia que tenían las villae en el mundo romano. 

Algunos restos si pueden ser llamativos incluso para el lego. Como éste:


Aquí se pueden ver los restos de los muros, los dinteles de las puertas y, sobre todo, la prensa olearia

Fijaos bien en el recuadro de la foto: ahí tenéis el contrapeso de una prensa olearia romana.


Un enorme cilindro en granito, pieza esencial en el mecanismo para moler las olivas y obtener el preciado líquido: el aceite (oleum) que tan importante era en la dieta de los romanos.


Por todo el ager de Norba Caesarina - las tierras bajo control de la colonia romana establecida en Cáceres - se han encontrado prensas olearias, contrapesos, molas, pilas para recoger el aceite, etc. En la necrópolis del Corchao, también en Los Barruecos, hay una prensa. También en la Dehesa Boyal de Arroyo de la Luz, junto al Santuario actual.

¿Cómo funcionaban las prensa? Este dibujo puede servir de ayuda. El trabajo físico lo podían hacer los hombres, pero también era usual emplear animales de tiro.


En cuanto al contrapeso que se encuentra en nuestra villa, podéis ver su encaje y uso exacto en esta recreación histórica. Mirad el recuadro en negro. Ahí lo tenéis.


Nuestra villa romana fue excavada en la década de los 60 y, según distintas estimaciones, debió contar con numerosas viviendas, contabilizándose hasta 60 restos asociados a infraestructuras habitacionales. 

Una villa era una gran propiedad agrarias, normalmente vinculada a la aristocracia romana, que cumplía funciones tanto residenciales como productivas. Casa de campo para el propietario, también era un lucrativo negocio, una explotación agro-pecuaria esencial para la supervivencia de las ciudades y para generar excedentes: aceites, cereales, lana, leche, quesos, carne, frutos... Una propiedad autosuficiente, que requería de numeroso personal, de trabajadores y de esclavos.

Pequeñas aldeas, casi pueblos, de hecho.

¿Y dónde se enterraban sus muertos? Aquí es donde intervienen las numerosas tumbas que se encuentran diseminadas por los alrededores del yacimiento. 

Las tumbas que os voy a enseñar ahora están todas ubicadas junto a los restos de la villa. Por ejemplo, esta tumba.


¿Significa eso que debemos asociar todas estas tumbas o cistas con la villa romana?

Eso es más complicado de explicar. No hay consenso sobre las fechas de las mismas y, además, muchas fueron reutilizadas con posterioridad con otras funciones, como la de contener líquidos. Es lo que parece evidente en esta cista que os muestro en la foto: la abertura en la esquina inferior derecha serviría para evacuar los líquidos, habiendo desaparecido ya su pretérita utilización como sepulcro. 


Nuestras tumbas están desperdigadas por todo el entorno, algunas agrupadas y otras individuales y solitarias y no podemos establecer un orden lógico en su distribución. Los arqueólogos proponen distintas fechas: pueden ser tardo-romanas, pero también visigodas. Incluso podría tratarse de una necrópolis plenamente medieval.

No parece posible, en todo caso, asociarlas a la villa en su fundación (en el siglo I a.e.p ésta no era la forma preferente de entierro entre los romanos).

Las cistas están excavadas directamente en la roca granítica o en el suelo y ninguna ha conservado la lápida de cubrición. Sus restos, por supuesto, fueron expoliados en el pasado, lo que hace muy complicado poder datarlas sin margen de error. 


Entre mis tumbas favoritas, las geminadas. Es decir, las cistas dobles.



Aquí, al fondo, se intuyen las peñas que forman parte del llamado "Sendero de los Sentidos".


Y esta cista está excavada en el suelo.


Hasta ahora os he mostrado tumbas junto a las estructuras de la villa romana. Las siguientes están en el entorno, pero no necesariamente tenemos porque asociarlas a esta villa en particular. En todo caso, conviene tener en cuenta que estas villas siguieron en uso incluso en época de los visigodos y luego serían reutilizadas sus materiales y estructuras por las poblaciones medievales.

Os presento una breve selección de otras tumbas que podemos hallar en el entorno inmediato:


Cerca de la anterior, ésta otra:


Ésta se encuentra detrás de la Peña de la Tortuga. Hay otras dos que podemos asociar a esta Peña.


Esta otra puede interpretarse como tumba infantil, pero igualmente podría ser un recipiente asociado a los trabajos agro-ganaderos del entorno y no necesariamente una sepultura.


Tumba en primer plano. ¿Veis otra al fondo?


El recuadro en rojo os la señala.


Nuestra tumba, en primer plano.



Y ya, detrás de las rocas de la Peña de la Seta, o cerca de la Peña del Caracol, tenemos otras cistas y estructuras excavadas en la roca que podemos relacionar bien con el mundo funerario, bien con el agrario.


Como podéis ver, en Los Barruecos hay que mirar siempre arriba, abajo y en todas las direcciones porque nos espera una sorpresa, un detalle que en anteriores paseos nos ha podido pasar desapercibido. 

¿Cuántas tumbas puede haber? Más de cien, seguro.

Si pincháis aquí, podéis leer un interesante trabajo sobre los numerosos restos arqueológicos en Los Barruecos, un artículo de J.A. Ramos Rubio, O. de San Macario Sánchez y J. Esteban Ortega

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